Hacia una Unión Africana internacional, el caso de la adhesión de Haití

Posted on noviembre 1, 2012

0



Por: Aura Cifuentes
Asistente de Investigación – Estudios Africanos
aura.cifuentes@est.uexternado.edu.co

Haití solicita ser miembro de pleno derecho de la Unión Africana

Durante la cumbre de la Unión Africana (UA) celebrada del 23 al 30 enero del año en curso en Addis Abeba (Etiopía), los 54 Jefes de Estado de la Unión Africana fueron espectadores de la solicitud formulada por el delegado del gobierno haitiano, Andy Jean Gardy, Jefe del Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores la República de Haití, para ser miembro asociado de pleno derecho de la UA, años después de que el país se convirtiera en observador en el organismo.

La importancia de la noticia radica sobre dos puntos fundamentales: el primero se refiere al hecho de que ningún país de la diáspora africana había hecho una solicitud semejante;  el segundo, alude puntualmente al hecho de que un país del Caribe, perteneciente al continente americano, quiera ser parte de un organismo de convergencia que reúne, única y exclusivamente, a países africanos. Surge entonces la pregunta: ¿se podría conceder tal petición?

La diáspora africana: una catálisis

Resulta cada vez más necesario referirse al concepto de diáspora para hablar del continente africano. La diáspora africana se refiere al éxodo de personas de origen africano que partieron hacia diferentes lugares del mundo durante la época de la trata de esclavos desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Al principio, partieron hacia el Oriente Próximo, posteriormente a Europa y, después, una gran mayoría tomó como destino el continente americano.

Si bien el concepto de “diáspora” ha sido alusivo a la diáspora judía, este término empezó a ser utilizado por académicos, analistas y especialistas interesados en la historia del África durante el siglo XX[1], consecuencia de la gran dispersión de la cultura africana por el mundo. Como lo menciona el profesor Jerónimo Delgado Caicedo es un término que se acuñó en la década de 1960 “cuando comenzaron los procesos de descolonización en el continente, en conjunto con el desarrollo de las nociones de panafricanismo y de conciencia negra (black conciousness)”[2]. En efecto, la noción de “diáspora africana” empezó a dilucidar el fenómeno socio-cultural e histórico en el que los africanos y sus descendientes, por motivos voluntarios o involuntarios, partían de sus países de origen hacia latitudes lejanas. Algunos emigraban a otros continentes para buscar mejores oportunidades en cuanto a educación y empleo, o en general, mejores condiciones de vida para ellos y sus hijos; otros menos afortunados, eran embarcados y esclavizados hacia América. No obstante, hay que señalar que la diáspora no surge “sólo como reflejo de esa imagen de dispersión y de reubicación de africanos o descendientes de africanos en los más variados lugares de al menos tres continentes, sino también en la creación de una identidad diaspórica”[3].

En suma, la diáspora africana se puede entender bajo los rasgos que William Safran determinó su artículo Diasporas in Modern Societies[4]:

  1. Está dispersa de un centro original en, al menos, dos lugares periféricos.
  2. Mantienen una memoria o mito acerca del lugar de origen.
  3. Creen que no son totalmente aceptados en el país de destino.
  4. Ven su país ancestral como un lugar de posible retorno cuando las condiciones lo posibiliten.
  5. Se preocupan por mantener o reconstruir su lugar de origen.
  6. La autoconciencia o solidaridad como grupo están definidas por la continuidad con relación al lugar de origen.

Así, es claro que hay elementos que van más allá de la dispersión. La creación de un sentimiento identitario que conecta de manera transnacional a sus miembros y los vincula alrededor de una imagen mítica con el país de origen es la médula que va a explicar la situación coyuntural que trata este texto.

En sociedades como la colombiana, tales precisiones no evocan mayor desconcierto dadas las fuertes influencias afro-descendientes que se ven en el diario vivir. Características que van desde el color de piel hasta las creencias con una alta influencia africana, se perciben a lo largo y ancho de los países suramericanos y del Caribe. Según el informe del “Encuentro Iberoamericano: Agenda Afrodescendiente en las Américas[5]” realizado en Cartagena de Indias en el año 2008 con la participación de reconocidas personalidades como Álvaro Marchesi (Director de la Organización Estados Iberoamericanos), Nidore Ndiaye (Directora Adjunta de la Organización Internacional para las Migraciones) especialista en la Diáspora Africana y Agustín Lao Montes (Profesor de la Universidad de Massachusetts); hay una realidad colectiva a los países latinoamericanos: “Existe en la población afrodescendiente de todos los países, una fuerza y un sentimiento común de unidad y solidaridad que se nutre de la memoria colectiva de la diáspora y de la rica herencia africana, que se expresa y recrea en la diversidad de sus manifestaciones culturales y espirituales”.

Dicha afirmación se sustenta en el estudio “Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico a la realización de derechos” elaborado en febrero de 2009 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Según valores estimados con base en la ronda de 2000 la mayor concentración referente al porcentaje de representatividad de los afrodescendientes en la población se ubica especialmente en Haití y República Dominicana (90%), Brasil (50%), Cuba (34,90%), Colombia (20%) y Venezuela (10%).

Sin lugar a duda, el punto anterior ubica a Haití como un referente muy alto en la diáspora africana. El departamento de Derecho Internacional de la Organización de los Estados Americanos (OEA) señala que “existen aproximadamente 200 millones de afrodescendientes en las Américas, a pesar de ser más de un tercio de la población de la región, las y los afrodescendientes se encuentran entre los grupos minoritarios más vulnerables del Hemisferio”.

Justamente, el primer ministro de Haití, Garry Conille, afirmó en un discurso ante la Asamblea Nacional de su país que “el continente africano tiene un papel cada vez más importante en los esfuerzos diplomáticos del gobierno haitiano. El Presidente de la institución regional se ha comprometido con el proceso de participación de Haití en la UA, al conceder a Haití el status de miembro asociado y la acreditación de una misión diplomática en esa organización“. Un fragmento representativo que, en gran medida, evidencia el esfuerzo por fortalecer las relaciones bilaterales, dada la gran cercanía entre estos dos polos que comparten un fuerte componente histórico. Asimismo, lazos que hoy por hoy tienen una gran motivación coyuntural por la fuerza que toma la Unión Africana con el paso de los años.

“África Unida y Fuerte”[6]

La convergencia es un término medular en el Derecho Internacional. Si bien la fragmentación presente en las relaciones bilaterales entre los Estados persiste y se mantiene, el mundo actual acude cada vez más a los acuerdos de integración.  En efecto, de manera reiterada, los Estados aúnan esfuerzos proclives a la obtención de objetivos comunes, mediante la armonización de políticas económicas, financieras, legislativas, monetarias, e incluso, socio-culturales. De esta manera, surgen organizaciones supranacionales como marcos guía para la regulación y la estructuración de estos acuerdos.

La UA es una organización internacional supranacional que integra de manera regional, económica y política al continente africano. Está constituida por los 54 países del continente, con excepción de Marruecos, y tiene como sede principal la capital etíope, Addis Abeba. De acuerdo al Acta Constitutiva que se aprobó en Lomé (Togo) el 11 de Julio de 2000, entre sus 24 funciones se encuentran cometidos que gravitan en torno a la solidaridad, la paz, la integridad territorial, el desarrollo, la cooperación, la soberanía y la independencia, tales como: “lograr una mayor unidad y solidaridad entre los países africanos y los pueblos de África” ; “defender la soberanía, la integridad territorial y la independencia de sus Estados miembros”; “acelerar el desarrollo político y socio-económico”; “promover y defender las posiciones africanas comunes sobre cuestiones de interés para el continente y sus pueblos”; “fomentar la cooperación internacional, teniendo debidamente en cuenta la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos”; “crear condiciones que permitan al continente desempeñar el papel que les corresponde en la economía mundial y en las negociaciones internacionales” y “promover la cooperación y el desarrollo en todas las esferas de la actividad humana para elevar el nivel de vida de los pueblos africanos” entre otras[7].

Para efectos de este documento, dos funciones resultan de gran importancia: “la promoción y defensa de las posiciones comunes africanas en asuntos de interés para el continente y para sus gentes”, y, “fomentar la cooperación internacional, teniendo debidamente en cuenta la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos”[8]. Al respecto, la Unión Africana se destaca por sus constantes esfuerzos en busca de la integración y el fortalecimiento de sus órganos.

Si bien existen vacíos, es preciso traer a colación los escenarios positivos que identifican a la UA, entre estos, la importancia que tiene la diáspora africana en la disposición y razonamiento de sus políticas. De este modo, esta organización supranacional define la diáspora africana como una comunidad de “gentes de origen africano que viven por fuera del continente, independientemente de su ciudadanía y nacionalidad, quienes están dispuestos a contribuir al desarrollo del continente y a la construcción  de la Unión Africana (UA)”[9]. Situación que se vislumbra, como se explicó en la primera parte de este texto, con base en datos demográficos que demuestran la alta proporción de esta población en las diferentes latitudes del mundo.

Desde luego, el hecho de que este sea un fenómeno imposible de ignorar, conlleva a que la UA tome medidas que busquen impulsar alianzas y acuerdos con países que gracias a su origen africano promueven y secundan los propósitos, principios y metas de la Organización. Entre estos acuerdos o alianzas se encuentran: el Protocolo de Enmienda al Acta Constitutiva de la Unión impulsado por Sudáfrica en el año 2003; la Cumbre de la Diáspora Africana; las Conferencias Consultivas Regionales (CCR), celebradas tanto en países africanos como en aquellos con una fuerte muestra poblacional de descendencia africana, y; las conferencias entre los Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Africana y de las organizaciones multilaterales regionales como la Comunidad del Caribe (CARICOM). Mecanismos que evidencian el interés de la Unión por abarcar mercados, culturas y regiones donde el aprendizaje y el acompañamiento sean de doble vía.

Haití: ¿el quincuagésimo quinto miembro?

De acuerdo al Programa de Acción de la Diáspora Africana en 2008, se establece que se deben aprovechar “los esfuerzos colectivos de la Unión Africana y los Estados del CARICOM en los foros multilaterales para promover y fomentar las cuestiones de importancia crítica para África y su diáspora”[10], y se afirma, que se van a “adoptar medidas concretas que promuevan y sostengan vínculos entre la Unión Africana, el CARICOM y la Diáspora en las siguientes áreas prioritarias: comercio e inversión, ciencia y tecnología, viajes y turismo, comunicación, transporte, infraestructura, tecnología de la información y la comunicación e industrias culturales”[11].

No es un secreto que Haití es desde hace varios años uno de los países menos desarrollados del mundo. De acuerdo a los últimos informes del Banco Mundial, Haití ha sido catalogado como “país de ingreso bajo”, además de ser considerado el país más pobre de todo el continente americano dado que más del 80% de su población vive bajo el umbral de pobreza[12] y, todo lo anterior sumado a que se encuentra en una crisis alimentaria desde el terremoto de 2010. Esta situación, puede ser una de las múltiples causas que motivan al gobierno de Haití, hoy en día, a ser parte de la Unión Africana.

No cabe duda, entonces, de que esta organización supranacional es una esperanza para el Sur. Es un ejemplo de progreso, unión y desarrollo que augura grandes cambios en aquel que alguna vez fue considerado territorio, y hoy en día, está dando lecciones de fuerza y crecimiento perdurables en el tiempo. Los mecanismos para que su adhesión sea un hecho existen. Como se demostró, bien sea por una decisión unilateral de la Unión Africana fundamentada en los lazos históricos que unen a Haití y los países africanos, o mediante un vínculo entre el CARICOM y la UA; el hecho de que haya vínculos de identidad incontestables e incólumes suponen que esta adhesión además de viable es conveniente.

El próximo año, en la XX Cumbre de la Unión Africana que tendrá lugar en Sudáfrica, se sabrá si Haití hará parte de la UA, y podrá decir también “I am African. I am the African Union”[13].


[1] Patrick Manning,” The African Diaspora”.  A History  through Culture, New York, Columbia University Press, 2010, 394 p.

[2] Jerónimo Delgado Caicedo, “La diáspora africana y la Sexta Región de la Unión Africana: oportunidades y desafíos para Colombia”, Agosto de 2011, Bogotá.

[3] María Soledad Vieitez Cerdeño y Mercedes Jabardo Velasco, “África en el horizontes. Introducción a la realidad socioeconómica del África Subsahariana. Capítulo 6.África Subsahariana y Diáspora Africana: Género, desarrollo, mujeres y feminismos”.

[4] Safran, William, “Diasporas in Modern Societies:  Myths of Homeland and Return”. Diaspora 1, no. 1 (Primavera de 1991).

[5]http://www.mincultura.gov.co/recursos_user/Memorias%20Encuentro%20Iberoamericano%20de%20Afrodescendencia.pdf

[6] Lema de la Unión Africana

[7] Unión Africana.  Constitutive Act of the African Union.  Lomé (Togo), 2000.

[8] Unión Africana.  Constitutive Act of the African Union.  Lomé (Togo), 2000.

[9] Unión Africana.  Report of the Technical Experts Meeting on the African Diaspora (TCEM), Pretoria,

Sudáfrica: Unión Africana, 2011. Traducción del autor.

[10] Programa de Acción de la Diáspora Africana, 2008. http://au.int/en/summit/sites/default/files/africanprogrammeofaction.pdf

[11] Programa de Acción de la Diáspora Africana, 2008. http://au.int/en/summit/sites/default/files/africanprogrammeofaction.pdf

[12] Datos de Haití del Banco Mundial: http://datos.bancomundial.org/pais/haiti#cp_wdi

[13] Página Oficial Unión Africana: http://www.au.int/

Anuncios
Posted in: Etiopía, Sudáfrica