Entrevista a Fátima El Mehdi, Líder de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis

Posted on noviembre 1, 2012

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Por: Jerónimo Delgådo Caicedo
Coordinador – Estudios Africanos
jeronimo.delgado@uexternado.edu.co

¿Cuál es la situación de la mujer dentro de la sociedad saharaui?

La mujer siempre ha sido importante y ha tenido gran respeto gracias a los valores sociales y culturales saharauis, teniendo participación en la toma de decisiones, sobre todo a nivel familiar. También esa cultura permite diferenciarnos de otras mujeres de nuestro entorno, sea árabe, musulmán o africano. Por ejemplo, en los países que nos rodean, la mujer no puede invitar ni recibir huéspedes sin pedirle permiso a su marido, eso no lo tenemos nosotras. Si está el marido, bien, pues hay que respetarlo porque es la cabeza de la familia, pero si él no está, la mujer tendrá el mismo papel del hombre y no tenemos ningún problema.

Otra de las cosas que nos diferencia es el tema del divorcio, para nosotros no es como en otros países que cuando la mujer se divorcia, implica el fin de su vida y una crisis. Para nosotros, hay veces que la mujer divorciada tiene más valor que incluso las que están casadas. Yo creo que gracias a esa naturaleza la mujer saharaui ha podido desarrollar su papel político con mucha naturalidad, aunque debemos reconocer que la participación de las mujeres en las decisiones políticas ha sido baja. Nunca han estado como participantes de una forma clara en las decisiones políticas. El movimiento para las mujeres saharauis ha sido una nueva puerta hacia lo que es la participación política.

¿Cuál es la participación de la mujer en las esferas de poder político del frente Polisario?

Podemos hablar, por ejemplo, de este papel en dos períodos. Primero, el período del exilio de la guerra que son los primeros 16 años y luego cuando empezó el proceso de paz, donde hemos tenido que reconstruir un poco nuestras estrategias como mujeres. En ese primer período las mujeres pensaban que habían llegado al fin que siempre habían soñado, pero al final nos encontramos con que realmente lo que habíamos hecho no era nada excepcional.

En los años del proceso de paz empezamos a examinar un poco esa experiencia, porque como se sabe, empezamos a pensar en el país, en el Estado independiente y en cómo queremos que sea nuestra presencia.

Debemos reconocer que la situación en sí ha influido para dividir los papeles de hombres y mujeres. Ellos fueron obligados a ir a la guerra, a los combates, mientras que nosotras nos quedamos para la organización de los campamentos. Entonces las mujeres fueron jefas de comisiones, jefas de barrios, gestoras, e incluso formaron parte de lo que es la fuerza de seguridad. Se turnaron para vigilar los campamentos, para garantizar la seguridad y participaron en la construcción de la infraestructura social. Son ellas las que cogen el adobe con sus manos para construir hospitales, escuelas y otras construcciones.

En ese tiempo estábamos solas en un espacio y pensábamos que ya lo habíamos ganado todo, que ninguna podía pensar que algún día esos logros podrían ser amenazados, que es lo que al final hemos sentido y se ha creado una nueva preocupación sobre cómo tenemos que mantener esos logros durante los años del exilio y la guerra.

En esta época llegamos a ser gobernadoras y también las mujeres participaban en el papel diplomático. En todas las delegaciones que el Polisario mandó al exterior para hablar de la causa saharaui había mujeres, entonces han tenido una amplia participación en esos primeros años. Debemos reconocer que la creación de nuestra organización no ha sido una demanda de las mujeres, ha sido una demanda y un pensamiento del movimiento político, donde podemos desarrollar todas nuestras estrategias para el futuro.

Partiendo de esta instrucción es que nosotras podemos desarrollar nuestros dos objetivos como mujeres: el primero es organizar los esfuerzos de las mujeres para participar ampliamente en la lucha por la independencia del país, y el segundo es la reconstrucción de nuestra sociedad para que sea una sociedad equitativa donde mujeres y hombres podamos tener las mismas oportunidades. Nuestra participación fue necesaria durante el exilio y tendrá que ser imprescindible en el futuro, tanto así, que durante todo el plan de paz en el año 91 las mujeres hicieron muchos debates internos pero también debates en algunos países, por ejemplo, recuerdo que en el 92 la unión de mujeres organizaba conferencias en Alemania, Bélgica, Francia, España y en Italia también, para conocer otras experiencias porque la nuestra ha sido aislada, creada en una situación excepcional y ha sido forzada u obligada por muchas necesidades, una de ellas es la falta de poner en marcha una sociedad en “condiciones”. Intentamos aportar cosas nuevas para garantizar una presencia más amplia en el futuro.

Si usted dice que las mujeres llegaron a un punto de gobernar, incluso algunas wilayas, y habla de una igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad saharaui, ¿por qué hoy no hay gobernadoras? ¿por qué el retroceso?

Cuando hicimos esas conferencias llegamos a la conclusión de que todo lo que habíamos hecho, que para nosotras era único, era exactamente igual a lo que habían hecho muchas mujeres en muchos países, mujeres que vivieron en situaciones de guerra o exilio, y conocimos que cuando se consigue la independencia las mujeres suelen regresar a su papel tradicional y tenemos el ejemplo de Argelia y otros muchos países. Eso fue algo importantísimo que nos enseñó que debemos reconstruir nuestras estrategias y aprovechar este proceso e intentar crear unas bases más solidas que puedan ser garantías para nuestra paz.

Lo primero que hicimos fue demandar una institución ejecutiva que puede trabajar el tema de asistencia social para separar el papel de asistencia social y trasladarlo a una institución ejecutiva, pues en ese tiempo nos dábamos cuenta que casi el 75% de nuestro tiempo lo teníamos dedicado a temas de asistencia social, es decir proyectos de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, y no teníamos mucho tiempo para dedicar al tema de la mujer. La respuesta del Polisario fue muy importante, eso fue en el congreso del 2003, el noveno, donde reconoció esa demanda y creó una Secretaría de Estado para ese tema. La unión de mujeres es parte del Frente Polisario pero no es parte del gobierno y en ese congreso conseguimos que se haga como un ministerio para las mujeres, que nos permite tener nuestras demandas, tanto en el movimiento, como en el gobierno.

Luego vimos la necesidad de construir espacios propios para las mujeres, ese proyecto al final se ha convertido en las casas de mujeres y ahora son casas que están por todos los campamentos, son un espacio donde las mujeres pueden hacer charlas, cursos, e intercambiar opiniones e ideas y hablar de qué quieren las mujeres realmente y cómo quieren ellas desarrollar sus estrategias y actividades. Entonces, esto nos ha permitido que la unión nacional de mujeres pueda elaborar su agenda de trabajo para que sea parte en la agenda del gobierno y para que todos los gobernadores a nivel nacional y local sean obligados a predicar y hacer todo lo que está en la agenda del tema de mujeres.

En este programa también estamos intentando trabajar políticas de género, que es algo que si habíamos trabajado antes, pero lo habíamos hecho solamente con mujeres. Al final, hemos visto que no lo estábamos haciendo bien porque no se trata de llegar solamente a las mujeres sino a la sociedad en general. Y como los primeros años no nos han permitido hacer este trabajo con los hombres, pues ahora en el proceso de paz estamos haciendo debates, charlas y actividades mixtas, donde también participan hombres. Gracias a esto, en el congreso 10 del frente Polisario el número de las ministras pues ha llegado a tres en nuestro gobierno, o sea, ya no solamente son gobernadoras.

También teníamos dos en el frente Polisario y llegábamos a 24 representantes en el parlamento, como en el congreso pasado del frente Polisario se marcó como prioridad trabajar el tema de mujer, hemos llegado a poner una especie de cuota para que los grupos parlamentarios y regionales por lo menos tengan dos mujeres, y hemos logrado en dos unidades tener 3 en vez de dos. Como una experiencia piloto, ahora ya sabemos que realmente no se tiene suficiente con muchas mujeres, sino que es más importante tener mujeres con la conciencia política para el tema de las mujeres en las instituciones políticas.

 Luego empezamos a hacer un plan de acción donde recalcábamos el tema de la participación política con muchos cursos sobre políticas de género, sobre el empoderamiento de las mujeres, el tema de liderazgo, el tema de la igualdad, la democracia, y las técnicas de participación para animar a las mujeres a que participen y para que pueda haber una presencia visible, ya que no es justo que mujeres tan trabajadoras no sean visibles. Al final hubo elecciones municipales donde hemos conseguido casi el 24% de mujeres responsables políticas a nivel local. En el tema de los gobernadores locales, solamente tenemos 3 de 27 campamentos y estamos trabajando ahora porque queremos que este congreso sea un inicio para los próximos cuatro años.

Empezamos a trabajar este tema casi desde hace un año en el congreso de las mujeres que fue en abril, donde se enmarcaron las prioridades en este aspecto, y el tema de la participación política fue una línea más importante. Hemos tenido muchos seminarios, especialmente para dar a conocer las oportunidades que el Polisario ofrece y que todavía no están bien aprovechadas por parte de las mujeres. Porque hay muchas oportunidades realmente, en la constitución está muy clara la importancia que le da el Polisario al papel de la mujer, pero todavía no se aprovechan esas cosas.  Por ejemplo, en algunos países las mujeres han luchado para conseguir el voto, las mujeres saharauis no lucharon para conseguir su voto, sino que el frente Polisario va haciendo parte de su ideología la participación de las mujeres; fue algo muy natural, que todas las leyes tiene que tenerlo incluido, el problema es que las mujeres no ejercen ese papel.

Luego también hicimos seminarios sobre la cuota. El problema que tenemos ahora no es que nuestra sociedad no la acepte, es que las mujeres piensan que la cuota es una humillación, porque dicen que en esos 16 años de guerra habíamos demostrado nuestras capacidades, estuvimos solas en la gestión de los campamentos e hicimos mucho, entonces el hombre saharaui debe reconocer esa capacidad y por lo tanto no hay necesidad de pedir la cuota; las mujeres saharauis son el motor de esta sociedad y esa participación tiene que ser algo natural.

Entre ayer y hoy hemos conseguido que en la comisión preparatoria del congreso y también en la reunión final del secretariado del Frente Polisario se acepte una cuota, donde de los 29 miembros que van a ser elegidos, por lo menos 4 deben ser mujeres. Pero todavía no se ha llegado a una conclusión porque hay grupos que dicen que es una discriminación al hombre mencionar a 4 mujeres; hay otros que dicen que poner sólo 4 es una injusticia sabiendo el papel de las mujeres; otros dicen que no hay que poner ni mujeres ni hombres, hay que dejarlo como está. Pero si lo dejamos como está, puede que no consigamos ni una mujer en la dirección.

¿Existe en el diario vivir una igualdad pero cuando se refiere a poder político existe una cierta forma de machismo?

Las condiciones para las elecciones de las personas tienen muy en cuenta el tema de la mujer. Porque en la constitución y la ley las condiciones que se marcan son también otra posibilidad para incorporar a las mujeres. El problema es que hay mujeres que dicen “yo quiero votar y elegir un hombre, no quiero elegir una mujer” así como hay hombres que piensan de la misma manera. Entonces el problema no son las leyes ni la Constitución en sí, sino las mentalidades. Es otro campo que hay que trabajar, pero yo creo que al final vamos a conseguir esta meta.

Con esas 4, nuestro objetivo era conseguir una participación del 20% y somos el primer país árabe que tiene ese porcentaje, sobre todo en el parlamento, donde tenemos 34, y de los países de África no sé si somos el sexto o el séptimo,  porque nosotras también somos miembros de una comisión que ha creado la Unión Africana este año, llamada la Comisión de los Treinta, que controla la aplicación de la década de la mujer africana que se inició con la cumbre de los países africanos en 2010 donde durante 10 años se tiene como prioridad el tema de la mujer incluyendo el tema de la participación política. Todos los países miembros están obligados a respetar los objetivos de la década, entonces esto se convierte en una garantía más para conseguir cada día pasos importantes.

¿Qué ha posibilitado que en el Sahara Occidental las mujeres hayan tenido un papel igualitario frente a los hombres, a diferencia del resto de países vecinos?

Como decía en principio, yo creo que la cultura influye en esto. Otra cosa que influye es la forma de practicar la religión en nuestra sociedad. En nuestro país somos 100% musulmanes, pero para nosotros es muy importante la igualdad. La educación es algo todavía muy nuevo en la sociedad saharaui, el tener gente especialista, gente con estudio. Yo creo que a finales de los setentas, años ochentas es cuando los saharauis pudieron tener la oportunidad de estudiar, de ir a la escuela.

Pero antes, las únicas escuelas eran las coránicas y a pesar de esto tenemos otra visión, otra interpretación del Islam, nos fijamos en cómo Mahoma vivía en su tiempo y de ahí sacamos los ejemplos que tenemos que seguir; por ejemplo, la mujer de Mahoma era muy importante y era comerciante, él la conoció porque trabajaba en su comercio. Existían también otras mujeres importantes que participaban en las guerras santas. Esto significa para nosotros que la mujer siempre ha podido participar en todo, incluso daban clase de Corán que era la única escuela y ese es el ejemplo que tenemos que seguir. Luego también los que hemos conocido el Corán podemos decir por ejemplo, que la palabra mujer y la palabra hombre se han mencionado en el Corán de una forma igualitaria, o sea, el mismo número de veces y en los versículos del Corán hay un llamamiento que dice “los creyentes y las creyentes”, porque no se tiene suficiente con los creyentes, aparte que en el árabe no existe esa diferencia. En el idioma árabe, normalmente ellos es genérico, pero en el Corán no. En el Corán se dice las creyentes y los creyentes, las musulmanas y los musulmanes.

El Corán da mucha importancia al tema de la educación, hay un trozo que dice que los que realmente conocen a Dios son los que tienen más conocimiento, porque son los que tiene la posibilidad de reflexionar sobre el universo y se puede rescatar esa fuerza y esa existencia de Dios. Luego se habla de la igualdad, y dice que no hay diferencia ni entre mujer ni hombre, ni entre blanco ni negro, sino que la única diferencia es el buen trabajo. Por eso las cosas más importantes son la colaboración, el respeto a los demás y si tu quieres colaborar tienes que aprender y tienes que trabajar, sino ¿cómo vas a hacerlo? Así es como interpretamos el Corán y el Islam.

¿Existe la mutilación genital femenina en la sociedad saharaui?

Este tema es algo que ha venido de África. El Sahara occidental era un territorio que había sido un paso de comercio entre Europa y África, y en ese tránsito es normal que se cree una relación y es normal que se cree una nueva convivencia. En el pasado sí que ha habido casos, pero yo creo que desde los años 70 para acá ya no existe este fenómeno, y aunque trabajamos mucho con las organizaciones de mujeres africanas que tiene este tema como una prioridad, es algo que no existe en nuestra sociedad.

¿Se habla en el Sahara Occidental del tema de la homosexualidad?

Hay dos temas que realmente no trabajamos. Uno es la planificación familiar, es algo que nos diferencia de muchas organizaciones de mujeres por nuestra situación política. Las mujeres sabemos que es una tarea que no es fácil pero también sabemos que sin nuestra nación y sin nuestro reconocimiento no seremos nadie, entonces es un sacrificio añadido por obligación porque realmente todas queremos conseguir la independencia; ninguna mujer saharaui le da mucha importancia a la planificación familiar, la mayoría quiere tener muchos hijos.

No hay ninguna obligación para que una mujer tenga uno o diez hijos, es algo que depende de cada una y de cada matrimonio, por eso nuestra organización no tiene el tema como una prioridad, sino más bien trabajar con el gobierno para que los hospitales tengan buenas condiciones, que las guarderías tengan buenas condiciones y las escuelas, porque las mujeres no quieren tener hijos que al final no puedan ser bien atendidos. Trabajamos también a nivel de la salud reproductiva de las mujeres, mayormente, el tema de la sensibilización para apoyarlas y fortalecer la relación entre las mujeres embarazadas y los hospitales. Nosotros tenemos otra tradición que es el parto en las casas, porque tenemos comadronas tradicionales y tampoco se trata de marginar esas tradiciones sino intentar apoyar a esas matronas tradicionales para que tengan formación actual y un material adecuado para apoyar a las madres.

El segundo tema que no tratamos es el de la homosexualidad porque realmente es un tema en el que la gente todavía no nos apoya, es algo todavía muy rechazado en nuestra sociedad, al igual que el de tener hijos por fuera del matrimonio, donde trabajamos conjuntamente con el gobierno para atender a los pocos casos donde las madres son rechazadas por sus familias.

¿Trabajan con el tema de VIH?

Eso es un tema que trabajamos en colaboración con la organización de juventud para sensibilizar, intentar dar a conocer este problema y hablar de las causas y las consecuencias. Hasta ahora no se conocen casos, pero no sabemos si realmente no hay o no se han podido identificar.

Para finalizar ¿cuál es la proyección de la mujer saharaui en la causa y en la sociedad?

La mujer saharaui quiere ser parte muy importante en esa nación saharaui pero mantener también su posición dentro de la familia y la sociedad. Nosotras tenemos en esta cultura muchas cosas que trabajar y valores que mantener. Por ejemplo, tenemos muchos refranes que demuestran estas cosas, se dice que la caballerosidad de un hombre se mide a través de su respeto a la mujer. Estamos trabajando ahora el tema de regulaciones en torno al divorcio y mantener la situación en la que la mujer divorciada celebra una fiesta, financiada por sus amantes, para manifestar que es libre. También tenemos una cosa que cuando se celebra el divorcio está muy mal visto que el hombre se lleve lo mínimo del hogar y es la mujer la que se queda con el hogar y con todo. Queremos plasmar esos valores y transmitirlos en la ley, porque también sabemos que la sociedad saharaui está cambiando y quizás esos valores se puedan perder, como es natural, entonces queremos aprovechar esos valores ahora y plasmarlos en nuestras leyes para que queden para siempre.

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