Varias caras de una misma moneda: Homosexualidad en Uganda y Nigeria

Posted on octubre 31, 2012

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Por: María Camila Gutiérrez
Asistente de Investigación – Estudios Africanos
maria.gutierrez04@est.uexternado.edu.co

El 26 de enero de 2011, David Kato, un reconocido activista por los derechos de los homosexuales en Uganda, fue asesinado en su hogar luego de ganar una demanda contra una revista de su país que había publicado su nombre y su foto identificándolo como gay y haciendo un llamado a la sociedad para que fuera ejecutado.  “David Kato was one of a group so tiny, hated and hounded—indeed, illegal—that most Ugandans had never knowingly met one. Gays like him called themselves kuchus, meaning “same”, as in “same-sex”. He was not the same in any way ordinary Ugandans cared to recognize”[1].

Este caso ha recibido gran atención en todo el mundo y ha creado distintas reacciones en África, especialmente por parte de las personas a las que él defendía y que siguen buscando la garantía de sus derechos en diferentes países del continente. Sin embargo, Kato no ha sido el único damnificado de la violencia en contra de la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas (LGBT) en África; como él, muchas personas se han enfrentado a las consecuencias de la no aceptación.

La realidad a la que se enfrentan a diario miles de personas pertenecientes a comunidades LGBT en el continente africano puede considerarse como una manifestación directa de una idiosincrasia presente hoy en día en la mayoría de países de la región. Países como Sudáfrica, Senegal, Uganda y Sierra Leona, entre otros, han sido testigos de violencia y discriminación intensificada en contra de dicha población. Con cada momento que pasa, la comunidad internacional atestigua cómo se incrementan las manifestaciones en contra de los grupos LGBT y sus defensores en todo el continente. Esta persecución se ha institucionalizado en muchos países con la declaración de ilegalidad de los actos homosexuales, así como la exclusión cultural hacia las personas consideradas culpables de violar las conductas consideradas “normales”.

Dos de los casos más emblemáticos que pueden ejemplificar la situación de los millones de habitantes homosexuales en África se presentaron recientemente en Uganda y Nigeria. La discriminación de este grupo de personas ha sido dirigida desde las más altas esferas de influencia gubernamental y social. En Nigeria se ha propuesto una nueva ley en la que se extienden las penas a los miembros de la comunidad homosexual y a sus voceros. Uganda se encuentra en el ojo del huracán por el incremento de contagios VIH/SIDA, especialmente dentro de la población LGBT, así como por los comentarios y posiciones  sostenidas por su presidente Yoweri Museveni.

En primera instancia, se pretende pasar hoy en día un proyecto legislativo en el Congreso nigeriano que busca ampliar las penas a aquellos sospechosos de encontrarse en matrimonios del mismo sexo. La ONG internacional Human Rights Watch ha sido especialmente activa en su oposición a este proyecto.

“This is an insidious bill that appears to be limited to same gender marriage, but is actually an attack on basic rights,” said Graeme Reid, lesbian, gay, bisexual, and transgender (LGBT) rights director at Human Rights Watch. “The definition of ‘same gender marriage’ is so broad as to include anyone even suspected of being in a same-sex relationship. And it threatens human rights defenders by targeting people who support unpopular causes.”[2]

Quedan en evidencia las graves falencias que se están presentando en países como Nigeria en cuanto a la protección de los derechos humanos de la población en general, a pesar que el Estado nigeriano hace parte de la Carta Africana de los Derechos Humanos y de las Personas.

Por otra parte, la realidad en Uganda ha recibido especial atención internacional debido al agravante que representa la pandemia del VIH/SIDA que parece estarse expandiendo por el territorio nacional, particularmente dentro de las comunidades LGBT. El aumento de contagios se ha agravado debido a la recalcitrante política estatal de olvidar a este grupo específico en las campañas y los programas de asistencia destinados a combate y prevención de la enfermedad. La exclusión mencionada hace parte de una visión cultural arraigada en la sociedad del país.

Así mismo en Uganda, la comunidad LGBT ha presenciado diversos intentos para aprobar legislaciones agravando las penas existentes contra conductas “impropias”. También ha sido atacada por pastores evangélicos, medios de comunicación y representantes del gobierno como la primera dama Janet Museveni. La presión estatal que ejerce el presidente de Uganda se manifiesta a través de discursos radicales en los que el presidente Museveni busca legitimarse dentro de Uganda en los que se rehúsa a ceder frente a presiones internacionales para normalizar la existencia de la minoría mencionada.

El 18 de noviembre de 2011 se difundieron declaraciones públicas de la jefa del programa para combatir el VIH/SIDA en Uganda, Dr. Zainab Akol, reconociendo la importancia de tener en cuenta a la población LGBT dentro de las campañas de prevención. Estas declaraciones se pueden considerar como un gran paso para un reconocimiento mínimo de la comunidad LGBT en el país y una manifestación en contra de la política defendida en repetidas ocasiones por el presidente Museveni y su gabinete.

“The policy makers said that Uganda, once a global reference for the best management of HIV/Aids, had to change the course of interventions. We cannot do business as usual anymore. We need new approaches, based on non-discrimination including [programmes] for homosexuals,” Dr Zainab Akol, the country’s STD/Aids Control Programme Manager at the Ministry of Health said.”[3]

No obstante, está claro el largo camino que queda por recorrer en temas de salud sexual y reproductiva dentro del sistema de Uganda. Hoy en día sólo existe un hospital en el país que atiende sin distinción alguna.

Por otra parte, como consecuencia de los prejuicios existentes en las sociedades africanas, diversos observadores internacionales han considerado preocupante la violencia y victimización hacia los miembros de la comunidad LGBT a manos de fundamentalistas religiosos, grupos de la sociedad civil e incluso los mismos gobiernos. Existen muchos casos bien documentados de violaciones “correctivas”, asesinatos, torturas y humillaciones públicas se han presenciado a lo largo de todo el territorio africano.

Como se ha evidenciado, la segregación en África se manifiesta tanto en la base de la población como en las élites que los gobiernan. Se presenta entonces en la mayoría un fenómeno arraigado en el que se cree que la homosexualidad es algo ajeno a la cultura africana; agravado por distintas declaraciones de distintos jefes de Estado y personas influyentes de diversas sociedades africanas que afirman que la homosexualidad es una enfermedad traída por occidentales decadentes.

Las declaraciones más publicitadas han sido las de Robert Mugabe en Zimbabwe y Museveni en Uganda. “El presidente de Zimbabwe aseguró no estar preocupado por las tendencias europeas y las cosas antinaturales que pasan allí, donde transforman hombres en mujeres y mujeres en hombres”[4]. Sin embargo, diversos antropólogos que visitaron África durante la época colonial encontraron que muchas comunidades en distintos rincones del continente conocían y aceptaban en la cotidianidad a aquellos que practicaban la homosexualidad en ambos géneros.[5]

La sola existencia de palabras para designar a gays y lesbianas dentro del vocabulario tradicional de muchas sociedades pre coloniales indica la existencia de la homosexualidad antes de la llegada de las potencias colonizadoras. Sin embargo, luego de la colonización, en muchos países del continente se adoptó una creencia de la aberración de los comportamientos exhibidos por estas personas y hablar de ellas en público se convirtió en un tabú cultural. “In most of Sub-Saharan Africa, however, homosexuality still is not a matter of public discussion, and the legal status of homosexuality does not state much about the status of homosexuals. Taboos in the general public are far more relevant.”[6]

Por su parte, los códigos penales y las constituciones de los países africanos reflejan la homofobia de sus sociedades donde se declara la ilegalidad de las prácticas homosexuales en 37 legislaturas del continente. “Cuatro países de África -Somalia, Sudán, Nigeria y Mauritania- incluyen la pena capital para los hombres que tengan relaciones con hombres, según la asociación internacional ILGA.”[7] Aún en países donde el status legal de la homosexualidad es indefinido como Namibia, o en países como Sudáfrica donde es perfectamente legal, se han evidenciado manifestaciones violentas en contra de esta comunidad.

Por supuesto que no se debe generalizar cuando se habla sobre las sociedades africanas y es perfectamente claro que existen diferencias entre las culturas del norte de África, donde impera la interpretación directa del Corán, y el Sur animista o cristiano. Sin embargo, el factor común es la discriminación en contra de la comunidad LGBT. La Sharia se ha consolidado como una prohibición cultural y legal en los países musulmanes. El mundo islámico ha sido especialmente severo con respecto a las penas impuestas sobre aquellos sospechosos o descubiertos teniendo relaciones con personas del mismo sexo. La muerte, el ostracismo y las sentencias a cárcel de por vida son comunes en la legislación de los Estados donde impera la Sharia.

Finalmente, a pesar de este panorama, existe una creciente cantidad de activistas y organizaciones a favor de la garantía de los derechos de la comunidad LGBT dentro de los países donde son más perseguidos. Empero ciertas dificultades, muchas colectividades y defensores de los derechos de la mencionada minoría han surgido como voces disidentes del status quo imperante cultural y político.

Lo que buscan estas organizaciones, entre otras cosas, es  configurar redes de apoyo para personas que sufren de la persecución y generar denuncias hacia las prácticas gubernamentales con respecto a la protección de los derechos humanos especialmente consagrados en la Carta Africana de los Derechos Humanos y de las Personas. Organizaciones como “Behind the Mask”, “Lesgabix” y “Queer Afrol” logran llevar su mensaje y asistencia a personas en todo el continente. La existencia de estas asociaciones prueba la posibilidad de un futuro más incluyente para esta minoría.


[1]David Kato. The Economist. Febrero 10 de 2011. Disponible en:www.economist.com/node/18111806

[2] Nigeria: ‘Same Gender’ Marriage Ban Would Attack Rights.(Noviembre, 2011)Human Rights Watch.[En línea] Disponible en: www.hrw.org/news/2011/11/01/nigeria-same-gender-marriage-ban-would-attack-rights.

[3]KikonyogoKivumbi. UGANDA’S HEALTH PROFESSIONALS FINALLY RECOGNISE NEED FOR LGBT INCLUSION IN HIV PROGRAMMES. (Noviembre, 2011). Behind the Mask.[En línea] Disponible en: http://www.mask.org.za/uganda%E2%80%99s-health-professionals-finally-recognise-need-for-lgbti-inclusion-in-hiv-programmes/

[4]Mugabe: Europa puede hacerse “gay” pero no opinar sobre Zimbabue. (Abril 14 de 2011). PUBLICO.ES / EFE Harare [En línea] Disponible en: www.publico.es/internacional/371304/mugabe-europa-puede-hacerse-gay-pero-no-opinar-sobre-zimbabue

[5] Stephen O. Murray. Homosexuality in “Traditional” Sub-Saharan Africa and Contemporary South Africa. [En línea] Disponible en: semgai.free.fr/contenu/textes/Murray/Murray_depart.html

[6]Legal Status of Homosexuality in Africa.[En línea] Disponible en: www.afrol.com/html/Categories/Gay/backgr_legalstatus.htm

[7]LUIS DONCEL, África persigue a los homosexuales. El País.com. Disponible en: www.elpais.com/articulo/sociedad/Africa/persigue/homosexuales/elpepisoc/20110206elpepisoc_3/Tes

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