Un arcoíris dentro de otro: El debate sobre la homosexualidad en África y la excepción sudafricana

Posted on octubre 31, 2012

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Por: Alejandro Barrera Castro
Asistentes de Investigación – Estudios Africanos
alejandro.barrera@est.uexternado.edu.co

La orientación sexual es un factor que ha cobrado importancia en el debate de los derechos humanos, particularmente en el campo de la discriminación y del estatus legal de la población Lesbiana, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT). En este sentido, el espectro actual es bastante amplio a nivel mundial y se mueve entre extremos que van desde países donde el matrimonio de parejas del mismo sexo es completamente legal, como es el caso de España, Canadá o Argentina, y países donde la homosexualidad se castiga con penas económicas o incluso con la muerte, como en Irán o Arabia Saudí.

Ahora bien, uno de los escenarios que adopta una posición reacia casi que unificada frente al tema de la homosexualidad es el continente africano, donde países como Mauritania y Sudán castigan con la pena de muerte a las personas cuya preferencia sexual es por personas del mismo sexo. No obstante, existen algunos países cuya legislación ha atravesado un proceso de flexibilización frente a este tema en contravía del rechazo generalizado en el continente. Ejemplos de esto se observan en países como Chad, República Centroafricana, Burkina Faso y Congo, en los cuales la homosexualidad es legal.[1]

Sin embargo, el país que muestra el mayor progreso referente al estatus legal de la población LGBT es Sudáfrica, que representa una suerte de líder en cabeza de la lucha para erradicar la homofobia en el continente africano, la cual parte del discurso de algunos líderes importantes de esta región. En esta línea, cabe destacar los comentarios de personajes como Robert Mugabe, Presidente de Zimbabwe, o Sam Nujoma, ex presidente de Namibia, quienes han emprendido una fuerte retórica en contra de la población homosexual, incitando la persecución y la discriminación, aduciendo en primer lugar que la homosexualidad no es un fenómeno africano, sino una contaminación decadente proveniente de Occidente.[2]

Así mismo, el estatus legal de la homosexualidad en África enfrenta un reto significativo en la medida en que se ha mantenido al margen de los sistemas de protección de Derechos Humanos con que cuenta el continente, creados en el marco de la Unión Africana (antes, Organización para la Unidad Africana).[3] Es así como la orientación sexual no se ha incluido de forma expresa en los instrumentos de Derechos Humanos más relevantes en el continente tales como la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (la Carta) o la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (la Comisión Africana).

Teniendo en cuenta este panorama, el caso sudafricano representa un caso particular en el continente al ser el único país de esta parte del mundo que reconoce como legales los matrimonios de personas del mismo sexo de manera constitucional, así como también ofrece protección constitucional contra cualquier tipo de discriminación basada en la orientación sexual de las personas.[4] De esta manera, es pertinente analizar el origen de la particularidad sudafricana, al tiempo que cabe preguntarse, ¿cuál es el impacto que genera a nivel regional el hecho de que Sudáfrica haya promulgado una política a favor de la homosexualidad, su protección constitucional y su reconocimiento legal?

La excepción sudafricana

Con respecto a la “nación arcoíris” – nombre con el cual se conoce a Sudáfrica – es válido afirmar que no siempre se ha destacado por ser el lado brillante del continente africano dado que desde finales de la década de 1940 hasta 1994, el país vivió bajo un sistema de discriminación conocido como el apartheid, bajo el cual la población blanca del país se vio privilegiada en detrimento de la comunidad negra, segregada y confinada al subdesarrollo. Ahora bien, este proceso político fue muy costoso en términos de unidad nacional en la medida que generó un sinnúmero de traumas y miedos para la sociedad sudafricana evidenciados en los primeros años tras el desmantelamiento del apartheid y que dieron pie para evitar toda forma de discriminación por vías legales y políticas.

De esta forma, se reconoce al legado de la lucha contra el apartheid como la base general de la excepción sudafricana en materia de protección constitucional y reconocimiento legal de la población LGBT. Así mismo, existen razones específicas que explican la inclusión de la orientación sexual como factor de no discriminación en la redacción de la Constitución sudafricana en la era posterior al apartheid. Entre ésta cabe resaltar el hecho de que algunos de los líderes más importantes del Congreso Nacional Africano[5] (ANC, por sus siglas en inglés,) tales como Simon Nkoli – acusado de traición por el régimen del apartheid durante el proceso conocido como el “Delmas Traison Trial” –, eran homosexuales.[6]

No obstante las razones de peso para la posición favorable del gobierno sudafricano frente al tema de la homosexualidad, existe un debate fuerte en el país alrededor del tema. Esto se ha dado en especial con la Iglesia Anglicana, cuyo antiguo líder en Ciudad del Cabo, el Arzobispo Njongonkulu Ndungane, desacreditó en términos religiosos las decisiones del gobierno nacional, al aseverar que los matrimonios de personas del mismo sexo no serán aceptados por su comunidad.[7]

Igualmente, si bien a nivel estatal e institucional no existen prohibiciones legales frente a la homosexualidad y a los matrimonios y uniones civiles de personas del mismo sexo, sí existe una suerte de rechazo por algunos sectores de la población civil que han demostrado ciertos remanentes de animosidad, que en algunas ocasiones se han traducido en violencia y en casos extremos, han llevado al asesinato de personas.[8]

Sin embargo, estas consideraciones mencionadas anteriormente se han limitado a casos esporádicos que a pesar de demostrar la existencia de pequeños brotes de homofobia, no han atentado de manera significativa contra la posición favorable del gobierno sudafricano. De hecho, la posición nacional ha generado un faro de esperanza para el avance en la lucha contra la homofobia en el continente africano, teniendo en cuenta aspectos importantes como la victoria sobre el freno religioso – moral que impuso la Iglesia Anglicana ante la declaratoria de inconstitucional a la prohibición de los matrimonios y uniones homosexuales. Así mismo, la experiencia disidente sudafricana ha dado pie para el surgimiento de un debate importante alrededor del tema de parte de ONG abanderadas del tema en países con políticas muy estrictas como Zimbabwe, Namibia, Uganda, Sierra Leona y Ghana.

Impacto continental

Teniendo en cuenta que 37 de los 54 países que conforman el continente africano tienen disposiciones legales que castigan a los homosexuales, la excepción sudafricana parece ser más que un faro de esperanza, una luz tenue. No obstante, Sudáfrica posee características que lo hacen un fuerte promotor de la causa anti homofóbica. Y es que la “nación arcoíris” es una potencia regional con credenciales políticas, económicas y sociales que lo han catapultado como el interlocutor del continente a nivel internacional y como uno de los grandes líderes a nivel regional.

Esto ha generado un impacto considerable en el tema de la protección para la población LGBT, así como en el proceso de lograr un estatus legal positivo que se ha manifestado en acontecimientos coyunturales así como también en debates y aspectos estructurales del tema. En primer lugar, se ha incrementado el papel de la sociedad civil en la promoción de la igualdad de derechos para personas homosexuales en el continente y así, la representación continental en foros regionales – llevados a cabo en su mayoría en Sudáfrica – en los cuales se dan cita ONGs que presionan en bloque para la flexibilización de las leyes homofóbicas.[9]

De igual manera, en segundo lugar, el referente sudafricano de no discriminación con base en la orientación sexual de una persona ha generado un debate legal interesante en el marco de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, en el cual se han entrado a analizar los posibles instrumentos presentes en este documento con los cuales promover la causa de la población LGBT en África. En este sentido cabe destacar dos argumentos. El primero hace referencia a la consideración de la orientación sexual como parte de la personalidad con lo cual se crea un sentido de conectividad con los derechos a la integridad, la dignidad y la privacidad, protegidos por la Carta.[10] El segundo tiene que ver con la redacción de la Carta, en la medida en que el “uso de frases “tales como” y “u otros estatus” [que] muestran claramente que la lista de motivos inaceptables para la discriminación no está agotada”[11] con los mencionados en el documento.

Por otro lado, se ha producido un debate abierto frente a uno de los temas tabú en el continente africano a través del cual se ha logrado la desmitificación de algunos argumentos utilizados de forma recurrente para apoyar las declaraciones y legislaciones homofóbicas. Uno de ellos tiene que ver con la relación construida entre homosexualidad y VIH/SIDA, en la medida que los estudios por la Organización Mundial de la Salud (OMS) arrojaron que la mayoría de contagios se presentaron producto de sexo heterosexual sin protección. En África Subsahariana en particular se observa que el 59% de los adultos viviendo con VIH/SIDA son mujeres.[12]

Ahora bien, con respecto a los acontecimientos coyunturales que se han desarrollado últimamente vale la pena destacar el suceso de la pareja gay que en 2009 fue encarcelada y recientemente condenada a 14 años de prisión en Malawi tras celebrar su unión de forma tradicional. No obstante, una serie de presiones internacionales, que incluyeron figuras artísticas de la talla de Madonna, organizaciones internacionales como Naciones Unidas, a través de su Secretario General, Ban Ki-Moon, y gobiernos vecinos como el sudafricano, lograron la liberación de la pareja un año después y la consideración del gobierno del país para desarrollar una eventual flexibilización de las leyes anti homosexuales.[13]

Consideraciones finales

A manera de conclusión cabe anotar la importancia de reconocer el impacto tanto actual como potencial de la excepción sudafricana, que en una fórmula de arcoíris dentro de otro se ha abanderado en la lucha contras las disposiciones legales homofóbicas extendidas en el continente africano. Esto, con el fin de construir una posibilidad real de flexibilización de las medidas anti homosexuales, que en el presente año alcanzaron niveles alarmantes en países como Uganda, donde el Parlamento puso a consideración una ley que introducía la pena de muerte para las personas que sostuvieran relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.[14]

Lo anterior, sumado a la capacidad de presión de países donantes como Estados Unidos o Reino Unido sobre algunas naciones africanas como Malawi y Uganda, puede constituir una estrategia efectiva que aproveche el momentum que vive el tema actualmente.

No obstante, existen varios retos a tener en cuenta en este proceso que responden más a dinámicas africanas que internacionales. El primero tiene que ver con la separación de los gays y las lesbianas en la formulación de medidas de represión homofóbica, debido a que en algunos países se les da un trato diferenciado versus el manejo unificado que promueve Sudáfrica. El segundo hace referencia a la manipulación de los vacíos de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, de forma que algunos países han justificado sus rigurosas leyes homofóbicas en apartes de la Carta referentes a “los valores de la civilización africana”[15] que ponen a la familia como “el custodio de los valores morales y tradicionales reconocidos por la comunidad”[16].

Finalmente, se recalca la importancia de trabajar en este tema, bien desde la perspectiva que propone la excepción sudafricana, o desde la presión internacional como se vio recientemente en los casos de Uganda y Malawi, o por qué no, a partir de una estrategia que combine ambos aspectos. Lo que sí es claro que es que existen herramientas y escenarios en los cuales trabajar por la causa de la población LGBT en el continente africano que, junto con Medio Oriente, son considerados desde comienzos de la década de 2000 como los peores lugares del mundo para ser gay.[17]


Constitución de la República de Sudáfrica:

Chapter 2 – Bill of Rights / Section 9 – Equality

  1. Everyone is equal before the law and has the right to equal protection and benefit of the law.
  2. Equality includes the full and equal enjoyment of all rights and freedoms. To promote the achievement of equality, legislative and other measures designed to protect or advance persons, or categories of persons, disadvantaged by unfair discrimination may be taken.
  3. The state may not unfairly discriminate directly or indirectly against anyone on one or more grounds, including race, gender, sex, pregnancy, marital status, ethnic or social origin, colour, sexual orientation, age, disability, religion, conscience, belief, culture, language and birth.
  4. No person may unfairly discriminate directly or indirectly against anyone on one or more grounds in terms of subsection (3). National legislation must be enacted to prevent or prohibit unfair discrimination.

[1] Portal Afrol News, “Legal Status of Homosexuality in Africa”, Disponible en: http://www.afrol.com/html/Categories/Gay/backgr_legalstatus.htm Consultado el 10 de noviembre de 2011.

[2] Human Rights Watch (2003), “More than a name: State sponsored homophobia and its consequences in Southern Africa”, pp.12–24. Disponible en: http://www.iglhrc.org/binary-data/ATTACHMENT/file/000/000/160-1.pdf Consultado el 12 de noviembre de 2011.

[3] Murray, Rachel y Viljoen, Frans (2007), “Towards Non-Discrimination on the Basis of Sexual Orientation: The Normative Basis and Procedural Possibilities before the African Commission on Human and People’s Rights and the African Union”, Human Rights Quarterly, Vol. 29, Número 1, pp. 86- 11.

[4] Portal Afrol News (2002) “South African gay couples achieving equal rights”, 11 de septiembre de 2002. Disponible en: http://www.afrol.com/html/News2002/sa016_gays_adopt.htm  Consultado el 10 de noviembre de 2011.

[5] El partido político de Nelson Mandela.

[6] Op. Cit, Murray y Viljoen (2007) pág. 94. Así mismo, para más información de los orígenes de la lucha pro gay del Congreso Nacional Africano ver: Portal Afrol News (2001) “New information on how South Africa’s ANC became pro-gay”, 15 de junio de 2001. Disponible en: http://www.afrol.com/html/News2001/sa028_mbeki_gays.htm  Consultado el 12 de noviembre de 2011.

[7] Sin embargo, la tendencia actual de parte de esta comunidad religiosa denota concesiones en este tema en la medida en que el actual líder máximo de la Iglesia Anglicana, el Arzobispo Thabo Makgoba, participó en las peticiones para la liberación de una pareja homosexual en Malawi.

[8] Op. Cit. Murray y Viljoen, pág. 87, nota 5.

[9] Ibíd. pág. 94.

[10] Ibíd. pág.90.

[11] Ibíd. pág. 91.

[12] Ibíd. pág. 96. Para profundizar esta información ver: World Health Organisation, “The World Health Report 2004: Changing history 1”, 2004.  Y UNAIDS, 2006 Report on the Global AIDS Epidemic.

[13] Portal BBC Mundo, “Presidente de Malawi “perdona” a pareja gay”, 30 de mayo de 2010. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/05/100530_homosexuales_malawi_rg.shtml Consultado el 15 de noviembre de 2011.

[14] Palchik Allen, Elizabeth (2011) “Beyond the Anti-Gay Bill: The Difficult Truth About Museveni’s Government in Uganda” The New Republic, Julio 5 de 2011. Disponible en: http://www.tnr.com/article/world/91256/uganda-anti-gay-bill-riots-museveni Consultado el 15 de noviembre de 2011.

[15]Op. Cit. Murray y Viljoen (2007) pág. 93.

[16] Ibíd.

[17] Salomón, Josefina “África, el peor lugar para ser gay”, BBC Mundo, 19 de mayo de 2010. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/05/100519_homosexualidad_ilegal_js.shtml Consultado el 12 de noviembre de 2011.

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