Migraciones Forzadas en Zimbabwe: Una aproximación desde la Responsabilidad de Proteger

Posted on octubre 30, 2012

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Por: Julio Esteban Rodríguez y Juan Sebastián Gómez
Asistentes de Investigación – Estudios Africanos
julio.rodriguez01@est.uexternado.edu.co
juan.gomez04@est.uexternado.edu.co

Las condiciones económicas y políticas en Zimbabwe han sido particulares, especialmente a finales del siglo XX y comienzos del nuevo milenio. “Incapaz de manejar los efectos de los ajustes estructurales y sin el deseo de abrir el Estado hacia la democratización pluralista, como lo han hecho la mayoría de los países en la región, Zimbabwe se ha convertido en una desesperanza tanto económica como política”[1] para el continente africano.

Las diferentes reformas económicas que se han aplicado en el país han generado un deterioro considerable en las condiciones objetivas tanto para el país como un todo como para la misma población[2]. Se han identificado diez temas que han sido claves durante la administración de Robert Mugabe, a través de los cuales se puede entender la situación actual del país. Algunos de estos son: destrucción del aparato productivo del país, eliminación de la oposición política, imposibilidad para legislar, expulsión de los extranjeros, envío de tropas a la República Democrática del Congo, ignorar el VIH/SIDA como uno de los grandes problemas del país e implementar políticas genocidas mediante la aplicación de la política del Gukurahundi[3].

Más específicamente, hay varios aspectos que resaltan y que se pueden entender como los causantes de la inseguridad humana por la que atraviesan los zimbabwenses y por lo tanto, de la generación de flujos migratorios hacia países vecinos. Con la adopción de la Land Adquisition Act se generó un proceso de redistribución de tierras en varias fases, empezando primero por una libertad de venta de los predios para pasar luego la obligatoriedad de venta de los mismos. Acto seguido, se dio una segunda fase que incluía dinámicas de expropiación, invasión y control de todas las tierras – principalmente las de la población blanca – por parte del Estado que llevó al país tanto a un éxodo de capital y conocimiento como a una destrucción y eliminación de la capacidad de producción a escala en la economía.

La crisis se agudizó por tres factores políticos. Primero, la política de Estado a favor de los veteranos de guerra[6] en la cual se optó por una indemnización monetaria para cada uno de ellos con el fin de lograr su apoyo incondicional a las políticas de Mugabe. Segundo, la decisión de incursionar en la guerra en la República Democrática del Congo y, tercero, la implementación de la reforma agraria mencionada anteriormente[7].El punto de partida fue el fracaso del SAP, el cierre de la mayoría de las industrias manufactureras, un alza en los precios y el deterioro en la prestación de los servicios públicos. Lo anterior sumado a un proceso de liberación económica, llevó a un declive gradual pero sistemático de la economía formal y, así, a un crecimiento del sector informal, especialmente en los conglomerados urbanos de Zimbabwe.[5]Asimismo, se produjo una crisis económica que trajo consigo grandes problemas a nivel macro.  La herencia de la economía colonial de Rhodesia que ya tenía un alto nivel de deuda, desempleo y falta de control de precios, el período de Ajuste Estructural de la Economía[4] en 1990 (SAP – por sus siglas en inglés) y el resultado de las diferentes políticas económicas implementadas por Mugabe se constituyen en causas principales de la crisis que hoy en día se presenta en el país.

Otro elemento que agudizó la crisis fue la operación Murambatsvina, patrocinada por el gobierno para desalojar los slums[8] por la fuerza, privando a más del 20% de la población de la posibilidad de tener una vivienda y precarizando aún más la calidad de vida del 70% de la población – la mayoría de ellos comerciantes informales – en las áreas urbanas de Zimbabwe[9] como se puede observar en la Tabla 1.

Impacto Nacional de la Operación Murambatsvina (Fuente: The impact of the “operation Murambatsvina / Restore Order” in Zimbabwe)

Ahora bien, tener la cifra de las migraciones irregulares que se han generado desde Zimbabwe hacia otros países es bastante difícil debido a la falta de control fronterizo en el país y la naturaleza ilegal de la mayoría de estas migraciones. No obstante, se puede hacer una referencia a partir de las entradas legales y el número de deportados desde Sudáfrica, país que se ha convertido el principal receptor de zimbabwenses debido a su economía ampliamente desarrollada que permite mayores oportunidades de trabajo, facilidad en el envío de remesas y mejoras en la calidad de vida[11].Sin embargo, los efectos de la Operación Murambatsvina no fueron sólo a nivel económico. La población más desfavorecida se vio altamente afectada por la erradicación de los slums y la migración se convirtió en una salida obligatoria. Adicionalmente, cerca del 26% de la población que se vio afectada por la operación era portadora del virus del VIH[10]. Teniendo en cuenta que Zimbabwe es uno de los países con índices más altos de contagio del VIH/SIDA en el continente (Ver Tabla 2), se genera, entonces, una situación en la que se propicia la expansión de la enfermedad tanto el territorio nacional como en los países vecinos mediante los flujos migratorios.

Índice de contagios de VIH por país en África Austral (Fuente: UNAIDS, 2002)

Como se observa en la tabla 3, la deportación de zimbabwenses es la cifra más alta, dando así un panorama respecto a la magnitud del problema. Para 2009 existían aproximadamente 1,5 millones de zimbabwenses en Sudáfrica, de los cuales se desconoce el número de indocumentados[12].

Número de deportados por país desde Sudáfrica en 2006 (Fuente: Statistics SA)

Según Eugene Campbell[14], los Estados receptores perciben las migraciones internacionales a gran escala como una amenaza a su bienestar económico, orden social, cultural y estabilidad política. Un ejemplo de lo anterior se puede observar en tanto que los migrantes zimbawenses en Sudáfrica han sido acusados de beneficiarse  de programas como “Reconstructive and Development Programme”[15] quitándole la oportunidad a los sudafricanos, quienes fueron en principio la población objetivo, y traduciéndose en el surgimiento de dinámicas de xenofobia en la sociedad receptora[16].En consecuencia, en el momento en el que el Estado de Zimbabwe dejó de tener presente las necesidades de gran parte de su población y se incentivaron – directa o indirectamente – las migraciones hacia mejores condiciones de vida en países vecinos, el Estado se convirtió en el principal agresor de sus ciudadanos y, a la vez, en la principal fuente de inseguridad humana en el país.Tomando como principal referencia las migraciones desde Zimbabwe hacia países vecinos, la relación existente entre éstas y la Seguridad Humana da cuenta de la falta de garantía en los principales temas que se deberían cubrir mediante políticas de Estado en Zimbabwe. Es decir que, con la obligatoriedad acordada en el seno de la Unión Africana para incorporar la Responsabilidad de Proteger en la agenda de gobierno de los países africanos, surgen nuevas obligaciones para el Estado relacionadas con la protección de sus habitantes[13].

Del mismo modo, países como Sudáfrica se posicionan para los migrantes como la solución a su búsqueda de oportunidades laborales, mejorar sus condiciones de vida y brindar ayuda a los familiares que aún viven en Zimbabwe. Sin embargo, los efectos que estas migraciones – regulares o irregulares – tienen para los países receptores son cada vez más preocupantes. Los niveles de contagio de VIH/SIDA en la región siguen en aumento y las economías no están en capacidad de absorber el gran número de migrantes imposibilitando una mejoría real en su calidad de vida. Se plantea entonces la necesidad de generar cooperación por parte de los Estados involucrados, donde se vea implementada la Responsabilidad de Proteger y se respeten los mínimos básicos de la dignidad humana.Para finalizar, se puede observar que en el caso de Zimbabwe las migraciones toman el carácter de forzadas no por la existencia de un conflicto armado como tal sino, por el contrario, por la incapacidad – o falta de voluntad – del Estado para suplir las necesidades básicas de la población de acuerdo con los deberes adquiridos tanto por la membresía a la Unión Africana como por su propia Constitución. En consecuencia, la aplicación de políticas económicas y sociales que no buscaban el beneficio integral de toda la población sino únicamente de los miembros del partido de gobierno, el ZANU-PF, ha propiciado un contexto en que la migración es la respuesta más viable para las poblaciones más desfavorecidas.


[1] Mawadza, Aquilina.  “The nexus between migration and human security.  Zimbabwean migrants in South Africa”.  ISS Paper  162 (Mayo 2008). Pág. 3

[2] Entendidas como “las realidades políticas, sociales y económicas que generan grave deterioro de las condiciones de existencia de no pocos sectores de la población, como la exclusión política, la pobreza y profundas desigualdades”. Echandía Castilla, Camilo. “Dos décadas de escalamiento del conflicto armado en Colombia 1986-2006”. Pág. 21

[3] Power, Samantha. “How to kill a country: turning a breadbasket into a basket case in ten easy steps – the Robert Mugabe way”.  The Atlantic Monthly Diciembre (2003): 86-100

[4] Estos programas estructurales de ajuste fueron desarrollados en los años 1980 sobre los 10 principios adoptados en el Consenso de Washington: (1) disciplina presupuestaria; (2) reorientación del gasto público desde los subsidios indiscriminados a actividades ineficientes hacia la sanidad, la enseñanza primaria y las infraestructuras; (3) reforma fiscal encaminada a ampliar la base imponible y a mantener tipos marginales moderados; (4) liberalización financiera (sobre todo en lo relativo a los tipos de interés); (5) tipo de cambio competitivo; (6) apertura comercial; (7) liberalización de la inversión directa extranjera; (8) privatización de empresas públicas; (9) desregulación (esto es, eliminación de barreras a la entrada y salida en los mercados de trabajo y de productos); y (10) derechos de propiedad (privada, claro está) garantizados, especialmente en el sector informal.

[5] Kajumulo, Anna. Report of the Fact-Finding Mission to Zimbabwe to assess the Scope and Impact of Operation Murambatsvina. Un Special Envoy on Human Settlementes Issues, Zimbabwe.  UNHABITAT. 2005. Pág. 16

[6] Veteranos de guerra hacen referencia a los miembros de la ZANU que participaron en el proceso conocido como la “Segunda Chimurenga” o guerra de independencia de Zimbabwe.

[7] Ibíd. Pág. 16

[8] Entendiendo slums como lo define UN-HABITAT: “(…)es un area en decadencia de una ciudad, caracterizada por  niveles deficientes de vivienda y miseria junto con una falta de seguridad en la tenencia”

[9]  Crisis Group 2007. Citando en: Mawadza, Aquilina.  “The nexus between migration and human security.  Zimbabwean migrants in South Africa”.  ISS Paper  162 (Mayo 2008)

[10] The impact of “Operation Murambatsvina/Restore Order” in Zimbabwe. Combined Harare Residents association, Zimbabwe Peace Project, ActionAid International. Agosto 2005. Pág. 21

[11] Migration policy brief. Regularising Zimbabwean Migration to South Africa. Consortum for Refugees and Migrants in South Africa; University of the witewatersrand. Mayo 2009.

[12] Migration policy brief. Regularising Zimbabwean Migration to South Africa. Consortum for Refugees and Migrants in South Africa; University of the witewatersrand. Mayo 2009.  Pág. 3

[13] De acuerdo al Informe sobre Desarrollo Humano de 1994 del PNUD, se definen siete posibles tipo de seguridad para posibles amenazas. Seguridad económica, alimentaria, sanitaria, medioambiental, personal, comunitaria y política. Es necesario aclarar que estas amenazas surgen en el ámbito local pero que debido a la interdependencia actual, se pueden esparcir más allá de las fronteras nacionales.

[14] Citada en:  Mawadza, Aquilina.  “The nexus between migration and human security.  Zimbabwean migrants in South Africa”.  ISS Paper  162 (Mayo 2008)  Pág. 4

[15]  Política socio-económica del Estado sudafricano que buscaba erradicar las diferencias que se habían consolidado por el Apartheid, enfatizandose en la cobertura de las necesidades básicas insatisfechas de la población marginada. The reconstructuve and Development Programme, A policy framework. Disponible en: www.polity.org.za. Consultado el 06 de noviembre de 2011

[16]  “Three million Zimbabweans have fled their country to look for work in South Africa, provoking the resentment of some South Africans.” New York Times. Marzo de 2008.

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