La Independencia de Sudán del Sur: ¿La integración o desintegración del continente africano?

Posted on octubre 29, 2012

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Por: Julián Pinzón Godoy
Asistente de Investigación – Estudios Africanos
julian.pinzon@est.uexternado.edu.co

La independencia de Sudán del Sur ha revolucionado  todo el pensamiento y el marco jurídico que plantea la intangibilidad de fronteras en África, tanto por su complejidad y fuerte influencia en la región, como por presentar la primera oportunidad de configurar un Estado desde la Declaración del Cairo en 1964[1]. Se debe tener en cuenta que no se puede generalizar el ejemplo de Sudán porque tiene particularidades y dinámicas diferentes a otras regiones, pero esa misma complejidad hace que la posibilidad de la conformación de una república en el Sur de Sudán sirva como guía para otras naciones, tal como ocurrió con Túnez y la propagación de la ola democrática que ha vulnerado y puesto en entredicho a otros gobiernos tales como el de Egipto y Libia.

La particularidad del caso de Sudán gira en torno a la conformación misma del Estado que ha confrontado una región en el sur de mayoría negra cristiana que exige una mayor autonomía frente a un gobierno central en el norte árabe musulmán.  Lo anterior se ha traducido en un largo y complejo conflicto armado que ha involucrado a otros países como Chad y Uganda, y a organismos como las Naciones Unidas y la Unión Africana.

Así, tras décadas de conflicto, se firmó en 2005 el CPA (Comprehensive Peace Agreement), un acuerdo entre el gobierno de la República de Sudán y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA/M), que representó un nuevo comienzo para las relaciones norte-sur y un avance para la posible independencia del Sur de Sudán. De hecho, se establece el derecho propio a la autodeterminación del sur y la realización de un referendo en la región[2].

Este planteamiento no sólo apareció como una posible solución al conflicto en Sudán, sino también como una respuesta a la imposibilidad de secesión en África para países ya existentes que desearan conformar un Estado propio. Fue así como el referendo se llevó a cabo seis años después del acuerdo como se había pactado con anterioridad y enmarcó el proceso que culminaría con la independencia de la República de Sudán del Sur en julio de 2011.

La independencia del Sur de Sudán ha planteado un serio dilema en la dinámica propia del Renacimiento Africano y el modelo de integración planteado por la Unión Africana. Se trata entonces de descifrar si el continente se dirige hacia la formación de una nueva ola de “Estados del siglo XXI”, o si por el contrario este tipo de procesos afirman la idea de que es conveniente la consolidación de un único gobierno africano.

¿El epicentro secesionista de África?

La independencia de Sudán del Sur ha permitido cuestionar iniciativas como la de la Unión Africana de guiar al continente hacia un proceso de unión bajo instituciones comunes y la posibilidad de conformar una federación de Estados en el futuro.  Este caso no sólo abre la puerta a la consolidación legítima y legal de nuevos Estados en África, sino que fortalece identidades locales, algo que puede desencadenar en mayores reclamaciones en otros países tales como Chad o Nigeria que ya han tenido dinámicas secesionistas en el pasado.

Aun así, el proceso del Sur de Sudán puede estar funcionando a favor de la Unión de Estados Africanos, pues para que eso sea posible deben existir Estados fuertes y consolidados con altos niveles de gobernabilidad y capaces de garantizar su integridad territorial. La cuestión que surge es saber si dichos Estados ya están consolidados o si procesos como la independencia del Sur de Sudán contribuyen a fortalecerlos y así sentar bases para una integración futura.

Ahora bien, no se trata de independizar todas las naciones que se identifiquen con movimientos secesionistas o conflictos entre diferentes comunidades africanas, sino de controlar y evitar a tiempo guerras y conflictos civiles que en el pasado ya han derramado demasiada sangre y no han sanado del todo en algunos Estados africanos, como ocurrió en Sudán durante décadas.

Por ende, es importante que en este tipo de procesos haya participación tanto de autoridades locales como de organismos internacionales que legitimen e influyan positivamente en el proceso garantizando el reconocimiento internacional como elemento vital; algo que aún no ha ocurrido en Somalilandia a pesar de tener una administración propia, un territorio y una población nativa.

Asimismo, este tipo de iniciativas pueden ser vistas como una contribución al proceso de integración africana, puesto que para poder desarrollar una idea de uno para todos -entendido como un compromiso de la sociedad africana para una Unión de Estados Africanos- se debe primero garantizar que naciones como el Sur de Sudán se vean representadas y entendidas como Estados independientes, eliminando las barreras artificiales y estáticas del período post-colonial.

Es así como a pesar de que la secesión pueda significar una mayor desintegración del continente africano, presenta también nuevas oportunidades de reconocimiento e inclusión de comunidades que pueden fortalecer los Estados que conformarán la integración en el futuro.

De esta manera, debe ser fundamental el papel de la Unión Africana para poder incluir dichos procesos dentro del marco de integración que se ha previsto y no permitir que se fortalezcan nacionalismos en busca de consolidar identidades propias, ajenas a la institucionalización de un solo Estado Africano, algo por lo que se ha luchado incluso desde antes del establecimiento de las fronteras post coloniales.

¿Desintegración o  reconformación?

En principio la idea de la Unión de los Estados Africanos se veía más que todo como un sentimiento nacido a partir de una historia compartida de colonialismo y opresión, la cual tenía conciencia de que debía existir una integración antes de que comenzaran a existir reclamaciones sobre territorios que generarían sólo gasto en armamentos, muertes y significaría continuar con la lógica de aquellos que deseaban mantener a África débil[3].

Sin embargo, ante la consolidación de las fronteras post coloniales y la declaración del Cairo en 1964 el continente africano ha tenido la necesidad de reencontrar un elemento identitario que lo cohesione cuando el sentimiento de historia compartida ha dejado de ser suficiente. Así, es necesario plantear si en realidad la independencia del Sur de Sudán es un paso más hacia la desintegración y fragmentación de África o por el contrario es una puerta abierta hacia una posible reconformación de los Estados africanos reconociendo sus diferencias y dándoles relevancia a comunidades que han estado en el olvido.

Finalmente, se puede plantear el Sur de Sudán no sólo como el primer Estado Africano del siglo XXI, sino también como un desafío tanto para la comunidad internacional como para la propia sociedad africana para poder avanzar en el reconocimiento de comunidades que luchan por reivindicar su historia y para poder contener conflictos duraderos y sangrientos. Es así como este proceso puede demarcar un comienzo para una futura integración en un continente que por ahora no encuentra un elemento de cohesión y que necesita este tipo de procesos para poder seguir adelante.


[1] Organización para la Unidad Africana (OUA) – Declaración del Cairo, 17-21 de julio de 1964.

[2] Comprehensive Peace Agreement (CPA), Parte A inciso 1.3

[3] Washington A. Jalango Okumu. “The african renaissance: history, significance and strategy”. Africa World Press, 2002.

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